Repertorio Americano en la XXIX Feria del Libro de La Habana

Por Mauricio Núñez Rodríguez

¿Por qué el Centro de Estudios Martianos inició su Programa Académico en la XXIX edición de la Feria Internacional del Libro de La Habana con un panel dedicado a la revista Repertorio Americano? Se pueden mencionar numerosas razones y todas notables.

La revista costarricense Repertorio Americano acaba de cumplir cien años desde que su primer número vio la luz en el año 1919 y mantuvo sus ediciones hasta 1958. Ha sido considerada por la crítica como la decana de las revistas en América Latina o “la revista de revistas” en la gran tradición de revistas culturales en la primera mitad del siglo XX.

Repertorio Americano aglutinó a gran parte de la intelectualidad  del continente en esa etapa. Baste mencionar las colaboraciones de Gabriela Mistral, Rómulo Gallegos, Miguel Ángel Asturias, Andrés Iduarte, Manuel Galich o Enrique Anderson Imbert.

Esta hazaña editorial tuvo la colaboración de autores cubanos desde sus primeros números: Enrique José Varona, Félix Lizaso, Medardo Vitier, Emilio Roig, Nicolás Guillén, Alejo Carpentier, Jorge Mañach o Dulce María Loynaz. Juan Marinello, por ejemplo, fue un asiduo colaborador. La mayoría de los ensayos que estructuran su volumen 18 ensayos martianos fueron conocidos inicialmente en las páginas de esta revista.

Pero no solo fueron cercanos colaboradores, sino que también asistieron a la revista económicamente durante los grandes avatares que tuvo que sortear durante casi cuatro décadas de existencia. En sus páginas se acusa recibo, por ejemplo, a un envío monetario de Enrique José Varona que llegó en un momento preciso para saldar una deuda con los impresores catalanes que imprimieron la revista durante casi toda su existencia.

A diferencia de otras revistas culturales en América Latina que se gestaron a partir de un equipo editorial (que muchos derivaron en grupos literarios o artísticos), todo el trabajo de Repertorio Americano estuvo sobre los hombros de una sola persona: Joaquín García Monge quien se encargaba de la edición, distribución y envío a otros países. Atendía, además, la correspondencia y mantenía su labor docente o su trabajo durante trece años al frente de la Biblioteca Nacional de Costa Rica.

García Monge escribió tres novelas: dos de ellas se consideran fundadoras de la novelística costarricense. Publicó un libro de relatos y un grupo de conferencias; pero su gran legado para la cultura hispanoamericana fue Repertorio Americano, una revista de profunda inspiración latinoamericana. En sus páginas se desliza el legado de los grandes próceres del continente: Bolívar, Hostos, Sarmiento y José Martí. Hay más de ciento treinta referencias a textos de la obra martiana o sobre su legado. Repertorio Americano expresa una recepción temprana de la obra de José Martí en el siglo XX.

El profesor y ensayista Mario Oliva en su notable volumen José Martí en la historia y la cultura costarricense narra como Joaquín García Monge  --siendo un adolescente-- conoció a José Martí durante una visita del poeta cubano a su familia durante una de sus breves estancias en Costa Rica.

El homenaje a Repertorio Americano por su centenario debía transgredir las fronteras costarricenses si tenemos en cuenta, no solo la gran circulación que tuvo por todo el continente y Europa, sino también, por la profundidad estética de sus textos.

La Biblioteca Nacional de Cuba atesora una colección importante de esta revista que se recibía en Cuba y tenía numerosas suscripciones. La Universidad Nacional de Costa Rica realizó un esfuerzo colosal por digitalizar toda la revista y brindarla “on line” para todos los interesados en conocer de esta joya de la cultura costarricense y latinoamericana.