Rosa Campo Pérez: la tía más feliz del mundo

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Rosa Campo Pérez: la tía más feliz del mundo

Por: Gerardo Trelles Varela
1 de marzo del 2008

Cuando hace más de una década Rosa Campos Pérez se instaló a vivir en la linda Perla del Sur, no imaginaba cómo su trabajo con las niñas y los niños llegarían a convertirla entre las creadoras del país que mayores resultados obtendría en la labor a la que ha dedicado alma, corazón y vida. Esta entrevista acercará a los lectores a identificarse con la artista, que hoy goza de un alto prestigio profesional al que dedica con amor todas las horas del día.

¿Cómo surge el proyecto que lideras, y por qué el término de tía Rosa?

Desde el punto de vista espiritual y emocional la creación del proyecto que dirijo se inicia a partir de la empatía que desde el primer momento empieza a existir con el grupo de niñas y niños con que me decido a trabajar, que procedían de los Círculos Infantiles de la ciudad. Quizás por el hábito o la semejanza de esas instituciones de la educación que laboran con los infantes en sus primeros años de vida, a las tatas los niños de forma familiar en ocasiones le dicen tía, es que en el trajín de los días de clases uno de mis pupilos empezó a llamarme tía, y eso muy rápido se propagó en el resto de los alumnos, que por afecto o imitación comenzaron a dirigirse a mi utilizando ese término.


Al poco tiempo es que surge el programa El Rincón de la tía Rosa, a partir de una propuesta que me hace Yamir Mayor, en aquel entonces director de programas de Radio Ciudad del Mar, debido a que necesitaban algunos trabajos musicales para enviar al festival de ese año.

De inmediato me di a la tarea de hacer algo creativo y es como surge ese seudónimo, en verdad el nombre que adopta el proyecto me parecía más orgánico y cercano a lo que hacía en mi obra. Lo de rincón se lo debemos al modo en que trabajábamos y jugábamos en muchas ocasiones durante las clases de ensayo, de ese modo es como se inicia el proyecto de la tía Rosa, que luego se convierte en un programa radial en 1997, donde hago las funciones de conductora y guionista, la grabación digital corresponde a Bisóski Castro y la dirección que está a cargo de Lizet González.

¿Desde cuándo trabajas para los niños?

Desde muy pequeña, el problema es que yo en edad temprana era la payasa del aula, yo siempre tenía que estar activa, y para sobresalir de los demás hacía algunas monerías para que mis compañeros se rieran de mi, eso sí, siempre estaba rodeada de niños contándoles cuentos y en verdad ellos se divertían cantidad.

 

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