Centro Histórico Urbano de Cienfuegos. Rescate del tiempo y para el tiempo

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Centro Histórico Urbano de Cienfuegos. Rescate del tiempo y para el tiempo

Por: Dagmara Barbieri López
19 de diciembre del 2007

Dicen los sabios, que como existe un lenguaje materno que te enseña a nombrar las cosas, hay un paisaje materno con el cual aprendes a ver el mundo; luego conoces otros, pero el primero siempre te acompaña. Esa concordia del hombre con su entorno, esa necesidad de un diálogo siempre vivo de los habitantes con su urbe, inspiró a organizaciones internacionales a preservar la integridad de sitios vitales para la historia del planeta.

Por eso en noviembre de 1972, la UNESCO, siglas en inglés del Fondo de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, aprobó la Convención sobre la Protección del Patrimonio Mundial, Cultural y Natural. Desde esa fecha, Cuba ha llegado a tener más de 400 monumentos nacionales, más de 300 museos y ocho sitios inscritos en el Patrimonio Mundial.

Si bien la antigüedad y génesis geológica signaron los conceptos de tales denominaciones, la historia ha creado otros estilos. El siglo XIX, por ejemplo, engendró el neoclásico, forma de denominar el movimiento estético que reflejaba en las artes lo que desde mediados del siglo XVIII se venía produciendo en la filosofía y se había transmitido a todos los ámbitos de la cultura: la Ilustración.

Con ese movimiento, una mirada atrás evaluaba modelos de belleza de Grecia y Roma, ahora con paradigmas que ponían al hombre como centro. El neoclásico en la arquitectura hace que los elementos constructivos no sólo sean decorativos, sino que se recuperen huellas del pasado, pero con edificaciones más lógicas. Al ser considerada ésta como una rama de las artes sociales, se le atribuye la capacidad de influir en el pensamiento y la vida de los hombres. Proliferan así las construcciones que pueden contribuir a mejorar la vida humana, como hospitales, bibliotecas, museos, teatros y parques, entre otras, pensadas con carácter monumental.

Don Luis Declouet no tardó en traer a Cuba tales concepciones con un ambicioso proyecto: la fundación de Fernandina de Jagua en 1819, con colonos franceses procedentes de Burdeos y del sur de los Estados Unidos. Determinante resultó la rama azucarera en la región, y su posición geográfica con puerto y la disponibilidad de ferrocarril, le confirieron relevancia nacional. Ya el 7 de febrero de 1881 le concedieron a Cienfuegos los honores y el título de ciudad, la más joven de las actuales capitales del archipiélago cubano.

Se extiende armoniosa como una cuadrícula perfecta, vieja tradición que España traslada a América a través de las "leyes de Indias", enriquecida en esta centuria por elementos eclécticos y del Art Deco. En 1995, en ocasión de su 176 cumpleaños, el Centro Histórico Urbano (CHU) de Cienfuegos obtuvo la condición de Monumento Nacional y el hecho de cambiar la visión de tal categoría, pues sólo podía ser adquirida anteriormente, por patrones urbanos muy antiguos.

 

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